Sentir que no conectas con tu hij@, es una cuestión muy difícil de asumir, y en la mayoría de las ocasiones, las consecuencias de no poder solucionarlo, conlleva infinidad de problemas dentro de la relación. La mayoría de las veces atribuimos la culpa al comportamiento de nuestr@ hij@, y pocas veces se nos ocurre pensar que puede estar relacionado con nuestras propias heridas…

Rocío de @decomadreo, nos da su visión experta de esta situación, destacando la importancia de nuestro propio trabajo personal, para tomar consciencia de lo que ocurre y poder remediarlo a tiempo.

«Cada vez hablamos más honestamente sobre la crianza. Es cierto que avanzamos mucho en este sentido y que esa maternidad idealizada que tanto se comparte en redes, es cada vez menos consumida. Estamos sedientas de realidad. Sin embargo, la desconexión con los hijos sigue siendo un tema del que poco se habla. No me refiero tanto a los retos del día a día que tanto nos desconectan de ellos, sino a un sentimiento de distancia, de lejanía, de no entender y no aceptar a alguno de nuestros hijos e hijas tal y como son.

Creo que la razón principal por la que este sentir se comparte poco es porque es tan doloroso, que lo mandamos a la sombra. Pensamos que si no lo verbalizamos, desaparecerá. Pero la realidad es que ninguna emoción se esfuma cuando la negamos. Las emociones hay que sentirlas y expresarlas y son completamente válidas. Y cuando son compartidas con otras mamás, cuando creas esa «tribu» en la que no hay juicios, donde sientes intimidad real y «vomitas» sin filtro aquello que sientes y que te oprime… has dado el primer paso para sanar. Necesitamos sanar en nosotras para poder conectar. Si tienes un pensamiento relativamente frecuente acerca de algun@ de tus hij@s del tipo: «me saca de quicio, no le soporto, me cae mal, es insoportable, es que no puedo con su carácter, me supera»… no te preocupes, no te sientas mal. Es solo que vuestro circuito interno se ha desconectado. Pero tiene solución, se puede reconectar. Ahora bien, es imprescindible reconocerte en esa maternidad, ser consciente de que estás ahí, nombrando en tu interior todas esas frases que se clavan como puñales. Nuestros hijos e hijas siempre nos enseñarán algo, nos harán crecer y mejorar como personas y como mamás. Escucha con atención sus gestos, su comportamiento, su mirada… Ellos son los que te avisarán de que hay algo que arreglar».

Tal y como nos explica Rocío, además de la importancia de reconocernos a nosotr@s mism@s dentro de esa situación y esa emoción, es necesario romper el eslabón de una larga cadena de patrones que no dejarán de repetirse. Si somos capaces de cuestionarnos lo que sentimos, y junto a ello, damos el paso de intentar solucionarlo, estableceremos un vínculo sano con nuestr@s hij@s, que luego ellos reflejarán en la relación que tengan con sus propi@s hij@s. De lo contrario, posiblemente les conduciremos a una vida adulta con sentimientos de ansiedad, tristeza y soledad.

Cada día es una nueva oportunidad para poder mejorar, si sientes que esto te pasa, es importante buscar la ayuda de un profesional con quien poder abordarlo, es importante que luches por remediarlo, es justo para tu hij@, a quien quieres ver feliz y con una vida sana y plena, y es justo para ti, para poder disfrutar de ello también.